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nuevo libro de ALEXANDRU ECOVOIU
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Los relatos reunidos en Los Tres niños Mozart constituyen lo que pudiera denominarse el cumplimiento geométrico de la circunferencia: línea curva, cerrada, de puntos equidistantes de un centro habitado por la prosa más sobradamente estremecedora, que se manifiesta alternativamente como densidad o ligereza. Una u otra, siendo la misma, entre invención, sorpresa, búsqueda y hallazgo, ofrecen la placidez exquisita de ese milagro estético que representa la autentica narrativa.
adamaramada ediciones
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Por lobogabriel - 12 de Mayo, 2008, 16:48, Categoría: librocomentarios
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Enrico Pietrangeli su: L’urlo e il sorriso di Enrico Campofreda - Marina Monego
Enrico Campofreda - Marina Monego
L’urlo e il sorriso
Michele Di Salvo Editore – 2007 – 9,00 Euro
Quello di Enrico Campofreda e Marina Monego è un esordio narrativo a quattro mani dove vengono ripercorsi, con estrema lucidità e dovizia di particolari, i sentieri dell’infanzia. Meglio, forse, non avrebbero fatto in quella terza età caratterizzata dalla repentina esplosione di così tanti dettagli legati ai primordi. Racconti brevi, strutturati con semplicità ed efficacia, non del tutto estranei a talune ricercatezze e che comunque scorrono, fluidi e disarmanti, nella consunta poetica di spontanee ingenuità perdute, sempreverdi memorie radicate. Fuoriesce, inevitabilmente, quel bel paese ancora arrangiato e che già subiva il travaglio di profonde trasformazioni in corso. Ritratti in bianco e nero, istantanee neorealiste carpite da uno schermo, quello della memoria, dov’è ancora palpabile quello sfondo sociale vincolato ad interagire coi destini dei protagonisti. L’automobile, la TV, il frigorifero, i nuovi quartieri che sopravanzano: sono gli anni del boom economico, cementano Celentano e la via Gluck. Lo scenario di campagna e di città si alterna facendo da cappello ai titoli dei singoli episodi che si susseguono. Inconsulte e altrettanto innocenti riemergono passioni per le lucertole, corse alla marrana, un fragrante schiamazzo di borgata, strade sterrate, biciclette e lambrette. Venezia e l’entroterra, insieme alla periferia romana, sono i luoghi d’azione nonché di origine degli stessi autori. In una corsa nei campi, dove svetta alto il mais in un’antropomorfica visione di bambine, si svela un sapore antico, quello del Veneto contadino, che ancora sussiste attraverso i suoi riti propiziando nuove stagioni in un immenso falò. Dietro lo sguardo di un bambino silenzioso, c’è lo scorcio di una laguna colto con nostalgia, un castello di sabbia “ancora intatto”. Del resto, la nota di quarta di copertina relativa a Marina Monego, conclude precisando che “a Venezia è rimasta affezionata e vi ritorna sempre volentieri”. Aneddoti di scuola ci lasciano in una coda di suoni, sono quelli della Gigliola Cinquetti che canta “Non ho l’età”. Forse sarà stato anche per via di quel festival simbolo nazionale, dove spopolò nel ’64, che si confondono “cinguettii” con “cinquettii”. La televisione imperversa e diviene “simbolo di quegli anni” operando una “omologazione culturale”, come precisa Arace nella sua prefazione. Tra bighellonate, giochi ed altre esperienze, si finisce nel gelo del fossato o si osa, infrangendo il tabù materno dell’imbarcadero. Meloni rubati a ferragosto, approfittando della festa in corso, in una campagna che vede il contadino erigersi a piccolo proprietario, retaggio di un’ancora non troppo lontana riforma agraria. Spesso si fa ricorso al dialetto nei dialoghi, soprattutto il gergo romano di periferia, ma non mancano neppure più melodici accenni di filastrocche venete. Ghiaccio bollente è un episodio che riporta ancora in pieno a quel clima più prossimo al dopoguerra piuttosto che di sviluppo, è il ritmo di una campagna che serenamente stenta nel mettersi al passo coi tempi. In Areniade la periferia si misura “dalla strada al mondo”, Valle Giulia e gli studenti in rivolta iniziano a fomentare dubbi, ma il cuore pulsa altrove, è tutto rivolto verso le olimpiadi di Città del Messico che i ragazzi, di lì a poco, si appresteranno ad emulare. Sesso e religione, insieme ad una motoretta, perno di una rocambolesca gita al mare, costituiscono una possibile trilogia assemblante il finale. Sudate iniziazioni dispensano, come premio, la riluttante visione di cosce smagliate e cadenti, mentre il chierichetto ci ricorda quanto sia teatrale la messa e, tutto sommato, tanto vale parteciparci da protagonista. Un’edizione ben curata, una piacevole lettura assicurata. Nodi narrativi a tratti stereotipati, ma mai noioso. Questo è senz’altro un esordio che segna il passo, osa poco, ma si presenta come un prodotto compiuto, capace di aprire a future e più consistenti produzioni sempre che, i rispettivi autori, siano anche in grado un po’ più di esporsi.
Nota di Enrico Pietrangeli - 2007
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Por lobogabriel - 1 de Mayo, 2008, 16:45, Categoría: librocomentarios
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Poesía Contemporánea Centroamericana
La herida en el sol Poesía Contemporánea Centroamericana Universidad Nacional Autónoma de México 1ra. Edición. D.F. México, 2007 Reseñado por Francisco Ruiz Udiel
Una antología es una aventura y como toda aventura hay encuentros memorables. De este gran encuentro con "La herida en el sol", puedo referirme en el caso de Costa Rica a Jorge Debravo (1938-1967), Rodolfo Dada (1952), Alfonso Chase (1942), Oswaldo Sauma (1949), Luis Cháves (1969), y un caso muy particular al poeta y novelista Carlos Cortés (1962). Todos incluidos en este libro, una antología que toma como referencia el tiempo en que surge la poesía contemporánea centroamericana. En el caso de Carlos Cortés, es muy bien conocido por "autorretrato y cruci/ficciones", obra que obtuvo en el 2004 el Premio Mesoamericano Luis Cardoza y Aragón. Volver a leer su obra hace constar que la poesía en la región goza de muy buena salud y no hay nada que envidiarle, por ejemplo, a la poesía escrita en la "Hispania" ya no tan fecunda.
La compilación de este volumen estuvo a cargo del poeta nicaragüense Edwin Yllescas, una gran responsabilidad en la cual es imposible quedar bien con todos. El libro compila "las generaciones 50, 60, 70, 80", es decir, la poesía que se ha desarrollado a partir de estas fechas. En el caso de Costa Rica, y según C. Cortés, la tradición contemporánea inicia con la generación del 60. Y ésta va desde el tono contestatario de Jorge Debravo hasta la destreza en el manejo del verso libre con Luis Cháves, más evidente por su obra "Chan Marshal".
Hablar de qué es contemporáneo es un asunto delicado. El autor parte de un parámetro, se dice de aquello que "ilumina, establece o retoma el sentido de lo contemporáneo sin entrar en los retorcimientos de la modernidad y la "postmodernidad". Para no ser tan radical consideremos contemporáneo la época más cercana a nuestro tiempo, es decir a partir de los años 50. Por dicha razón no están incluidos en el capitulo de Nicaragua toda la Vanguardia (Joaquín Pasos, Luis Alberto Cabrales, José Coronel Urtecho y Pablo Antonio Cuadra), ni tampoco está incluida la Post-vanguardia (Ernesto Cardenal, Ernesto Mejía Sánchez, Carlos Martínez Rivas y Claribel Alegría).
En el caso de Honduras la visión contemporánea apunta hacia los años sesenta. Autores como Roberto Sosa y José Luis Quesada dan fe de la violencia en su país, de las guerras y de ese silencio doble que es la indiferencia humana. Pero es, a mi juicio, la poesía de Oscar Acosta quien mejor retrata la marginación en honduras y para ello dirige su poesía hacia la proclama social.
En el caso de El Salvador y Guatemala el recopilador anota que también la tradición contemporánea surge en los años sesenta. De El Salvador están incluidos, entre otros, José Roberto Cea, Alfonso Quijadurías (a mi parecer tiene mejores poemas que los seleccionados en este volumen). De hecho su poesía tuvo la suerte de ser leída y recomendada por Roque Dalton en una carta que dirigió a Claribel Alegría el 10 de abril de 1969 donde dice que, Quijadurías le parece muy bueno. Respecto al capítulo de El Salvador me queda la duda del porqué no se incluyó precisamente a Roque Dalton, el más contemporáneo de El Salvador. Lo pregunto porque entre sus obras, que surgen en la época de parámetro de selección del compilador, están: La Ventana en el rostro (1961), El turno del ofendido (1962), Los Testimonios (1964) más otra lista de poemarios. ¿Matamos otra vez a Roque Dalton? No omito otro factor importante: faltó incluir en esta "herida" a Otoniel Guevara (1967) y al poeta Ricardo Lindo (1947).
En el caso de Guatemala son pocos los elegidos. Entre ellos Ana María Rodas con sus "Poemas de la izquierda erótica", la poeta Aida Toledo, más los poetas Enrique Noriega y Luis Eduardo Rivera. Hubiera sido interesante incluir al poeta Javier Payeras, sobre todo algunos poemas de su obra "Soledad Broder", una obra conceptual que reúne emociones encontradas de su generación y que abarca las "soledades violentas" en Guatemala.
Como capitulo final del libro, está la poesía nicaragüense. En él se incluye una lista de 23 poetas (la más extensa), y se evidencia el estilo radical de la poesía en Centroamérica. Se inicia la selección con el poeta Octavio Robleto, y con poemas epígonos de la vanguardia. Así queda demostrado en un poema vernáculo llamado Mi novia y cuyos versos provocan inexorablemente cierta gracia: "Mi novia se parece a una vaca, / es mansa y apacible, es dócil y es láctea". También es notable en la poesía nicaragüense seleccionada, una cierta inclinación a la tragedia, como el caso del lirismo contemplativo de Horacio Peña, temas lúgubres y escatológicos como el caso de Iván Uriarte (Premio Nacional de Poesía Rubén Darío, 1999), y la infaltable herencia del exteriorismo en la poesía de Luis Rocha, Francisco Valle y Julio Valle Castillo. Estos cambios radicales poéticos, sobre toda por la herencia, evidencia la ruptura en la poesía originada con la Vanguardia con los años 30 y el proceso histórico, social y político que de una u otra forma han vivido las diversas generaciones poéticas de Nicaragua.
Esta antología, donde también es notable cierta pluralidad, busca según Edwin Yllescas, "abrir una claraboya al mundo exterior". Y esta claraboya ha sido abierta por el poeta mexicano Marco Antonio Campos, quien muy solidario, ha dirigido esta colección para la Universidad Nacional Autónoma de México. Ojala la experiencia sea inolvidable y se puedan extender otras formas de promoción a la literatura centroamericana.
Revista Centroamericana de Cultura
Dirigida por el escritor Sergio Ramírez
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Por lobogabriel - 3 de Abril, 2008, 18:50, Categoría: librocomentarios
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renzo montagnoli. Altre spiegazioni di gabriel impaglione
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Il percorso poetico di Gabriel Impaglione, dopo Spiegazioni con mare ed altri elementi, si arricchisce di questa silloge che si riallaccia in fondo alla precedente.
L’autore argentino ha una naturale propensione a esaminare le storture del mondo, soprattutto quelle diseguaglianze marcate che opprimono i più, e nell’ambito di una filosofia di stampo marxista, ma interpretata in modo umanistico personale, trasla nei versi il suo messaggio politico di libertador, quasi una sorta di poetica epico-popolare, dove l’epico ha una funzione di solennità del verbo, volta a rafforzare il concetto esposto, e il popolare, invece, è la forma usata, la più semplice possibile perché possa essere di immediata comprensione ai maggiori destinatari, cioè a tutti quegli uomini meno uguali degli altri.
La sua, però, non è una forma stilistica ed espressiva che possa eventualmente far rientrare la silloge fra le opere esclusivamente politiche, ma trae forza dalla base per espandersi in un crescendo di preziosità artistiche che la rendono poesia a tutti gli effetti. In questo noto una certa somiglianza con il famoso Ernesto Guevara, più conosciuto come combattente per la libertà, ma che è riuscito a trasfondere i suoi ideali in poesie, indubbiamente di carattere politico, ma di notevole bellezza.
La poesia che segue è un chiaro esempio di ciò che ho inteso dire. Qui, forse più che in altre, Gabriel Impaglione è riuscito a fondere mirabilmente il suo naturale impegno politico con il suo altrettanto naturale estro poetico.
Giustizia
Della morte s’imbandierano i boia. I funebri bronzi che abbondano, gravi, in piazze e musei e caserme.
(lì fanno giustizia le colombe)
per la morte ci sono oratori brillanti, sbirri che si rovesciano in seme nero col soltanto nominarla.
(lì fanno giustizia uditi sordi)
della morte si vantano i sicari del serramanico, del zig zag dell’acciaio. Loro si mettono medaglie tra loro si spalleggiano con rivendicazioni che danno schifo.
(lì fa giustizia la memoria)
io preferisco tentare mestieri con la vita, colorare d’utopia la canzone imperfetta. Mancare di rispetto alle sue Signorie con l’amore esplodendo loro in faccia.
(lì fa giustizia la poesia)
Justicia
De la muerte se embanderan los verdugos. Los fúnebres bronces que abundan, graves, en plazas y museos y cuarteles.
(Allí hacen justicia las palomas)
Para la muerte hay oradores brillantes, esbirros que se derraman en semen negro con sólo nombrarla.
(Allí hacen justicia oídos sordos)
De la muerte se vanaglorian los sicarios de la daga, del zigzag de acero. Ellos se cuelgan medallas entre ellos se palmean con reinvindicaciones que dan asco.
(Allí hace justicia la memoria)
Yo prefiero intentar oficios con la vida, teñir de utopía la canción imperfecta. Faltar el respeto a sus señorías con el amor reventándoles en la cara.
(Allí hace justicia la poesía)
E’ una bella silloge ed è un peccato che la traduzione nella nostra lingua non sia a livello delle migliori. Per fortuna, però, c’è il testo originale a fronte, che consente di apprezzare la cadenza, il ritmo, la forza di versi che consiglio senz’altro di leggere, indipendentemente dal proprio credo politico.
L’autore
Gabriel Impaglione (BsAs.1958) poeta e giornalista argentino. Alcune sue pubblicazioni: "Echarle pájaros al Mundo" (Ediciones Panorama, BsAs, 1994), "Breviario de Cartografía Mágica" (El Taller del Poeta, Galicia, 2002), "Poemas Quietos" (Antol. Editorial Mizares, Barcelona, 2002), "Bagdad y otros poemas" (El Taller del Poeta, Galicia, 2003), "Letrarios de Utópolis" (Linajes Editores, México, 2004), "Cuentapájaros" (Taller del Poeta, Galicia), “alala” (Taller del poeta, España, 2005), “Carte di Sardinia” (UNI Service, 2006). Dirige la rivista letteraria Isla Negra, coordina edizioni in italiano e sardo di Isola Nera e Isola Niedda. Collabora con varie riviste d'oltreoceano.
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Por lobogabriel - 22 de Marzo, 2008, 17:14, Categoría: librocomentarios
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Pedro Pablo Pérez Santiesteban: El Mundo interior y Lenguaje Interno.
Con prólogos de las escritoras venezolanas: Teresa Coraspe y Milagro Haack, salen a la venta el próximo 22 de Marzo, los libros: “ El Mundo interior” y “Lenguaje Interno”.
Un poeta, una mirada, una voz es la poesía de Pedro Pablo Pérez Santiesteban, cubano de alma y cuerpo, que surge a la vida literaria con su libro Marea Alta, Ediciones el Salvaje Refinado, 2004; y que al leer sea el poema que sea de este poeta nos permite adentrarnos en las sombras de la nostalgia y el recuerdo, donde una ciudad, la única para él, lo hace permanecer fiel a su historia: la de antes, la de ahora; fijada al costado de su vida. Es que el azul intensísimo que lo había rodeado siempre, surge desde las aguas y profundiza y penetra en su libro:” El mundo Interior”, donde la prosa y el verso se intercalan para hablarnos del duro trajinar a que es sometida la memoria para que el paso y la humedad de los días, permanezcan fieles ante las despedidas.
Lo íntimo, es presencia, es la cobija de este libro (Lenguaje Interno) donde Pedro Pablo, desarropa la vivencia con un tono de bienquisto diálogo, donde lo natural de su entorno recoge el venero de la mirada, sin apartarse de la mundología que lo hace ser testimonio por llamamiento espontáneo. El poeta dilata su señero propio hacia lo colectivo de esta ceremonia con agasajo del lenguaje:
sobre mi costado inquieto,
lleno de sobresaltos cuando la luz se apaga.
Pedro Pablo, trata con lo femenino, lo despliega con magistral paciencia cuando inaugura su nadar escalando ese ir y venir, visual que nos deja sobre la altura del juramento por natura. Esa forma de destino en ofrenda, desposado, dando un vuelco al centro -su centro- previsto sobre el calendario dejando correr el velo dentro de la espuma en cuarto menguante.
Después de su libro: “ Nota sobre la almohada”, reconocido con el premio “AG” de poesía 2007, el poeta cubano nos regala “El mundo interior” y” Lenguaje Interno”. Los cuales están disponible para la venta en las siguientes tiendas de la ciudad de Miami: Libreria Universal, Sentir Cubano, y El Regalo store.
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Por lobogabriel - 20 de Marzo, 2008, 8:36, Categoría: librocomentarios
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rolando gabrielli: los poetas de chile
Los poetas de Chile Rolando Gabrielli Editorial Agua Fresca Bogotá, Colombia Cisne Color Ltda. 96 páginas 500 ejemplares 50 numerados y firmados por el autor Año 2007 |
Los poetas de Chile
Poema
Poema / elévame a tu altura / gigante desolado miserable papel blanco endiosado / me inclino cada noche / cuánto le debo a mis rodillas / ¿Más que a mi orgullo? / ¿Menos que al silencio? La misma cosa escrita / desde antes de la palabra. La prudencia y el bastón caminan ciegamente.
Rolando Gabrielli
La poesía chilena cuenta con su propio pasaporte en el idioma castellano desde el siglo XX en adelante. Si bien podría decirse que en poesía todo está casi escrito, un poema debe buscar y dar sus propias señales. Explicar un poema es como hablar del silencio, porque si es verdadero tiene más de una respuesta en sí mismo. Los poemas son para los lectores y nadie mejor que ellos puede responder por el texto que tienen enfrente. Un libro se sostiene en el tiempo por las lecturas que de él hagan las personas que lo escogen. La palabra puede superarse en el tiempo así misma, pero nunca será igual a cuando fue escrita. Poesía podría ser lo que nunca antes se había escrito. Son tantas y ninguna las definiciones como poemas que aún no se han escrito. Me gusta la definición de Ezra Pound: poesía es el lenguaje cargado de sentido. ¿Qué motiva a escribir poemas a las personas que suelen llamar poetas? Es una manera de observar e interpretar el mundo, a la gente, a lo que a uno le rodea, ve y toca, el silencio y la soledad. La palabra es una aventura en sí misma. El poema es un mapa. La textura del poema es la variante de la palabra en el lenguaje que adquiere definitivamente una forma y contenido inseparables. Un libro suele ser un conjunto de poemas más o menos armónicos en su temática. El poema es una búsqueda a partir de la página en blanco y en un principio se constituye en una idea vaga que lentamente adquiere una forma real. El poema es el cuerpo a través del lenguaje que es su experiencia. Cuando ha cristalizado la idea, el poema ya no nos pertenece, adquiere vida propia. Un poema es un poema, tal vez, cuando al leerlo pareciera escrito por otro. Eso me dijo Jorge Teillier una primavera en Santiago.
Los poetas de Chile nació como un libro experimental, un juego, un homenaje a la poesía chilena y a algunos poetas conocidos con los que compartí la vida, el vino y la poesía, una época. En 2002 comencé a rayar los primeros borradores que intentaron interpretar la poesía y al hombre o mujer que había escrito una obra poética singular, significativa. El libro se desarrolló sin ninguna solemnidad, ni compromiso, humor, vinculación poética y todo lo personal, discrecional de mi propia visión. También es un ejercicio para ir ingresando a la “chilenidad”, si en verdad existiera, pero sobre todo a una época, una historia, una ciudad, un país, a quienes cruzaban la línea de la poesía, en un presente casi anónimo, convulso, idílico, absolutamente impredecible, que concluyó en lo predecible. La línea de fuego puso silencio a la poesía chilena por un largo tiempo dentro de Chile en 1973.
La poesía chilena cuenta con numerosas antologías, críticas, personales, interesantes, espantosamente parciales, como ocurre en este género en muchos países, pero Los poetas de Chile no es una antología, no nace como una parcialidad fragmentaria de un todo, ni obedece a una canonización de poetas y poesía. El imán de toda búsqueda está en la orilla, la marginalidad del centro de las cosas, la hondura bajo la superficie, el río, el río que sólo fluye, de orilla en orilla.
Toda selección es arbitraria de por sí y en Chile hay no pocos poetas originales, interesantes, meritorios, dueños de una retórica propia, cuyas obras se sostienen en cualquier antología, pero este libro no lo es, ni por principio, ni fin. Me motivó también un paseo lúdico por la apuesta en vida y obra de los poetas reseñados, pintados, coloreados en estas 96 páginas. Los poetas de Chile marcaron el territorio en castellano de la poética del siglo XX, dicho y repetido casi como un slogan, y fueron antecedentes de la novelística que se montó en el boom de la narrativa latinoamericana, según han afirmado Cortázar, Carlos Fuentes y García Márquez.
La poesía chilena, que nace de distintos y variados troncos, posee numerosas cabezas, cuerpos de alpinistas que no han cesado de escalar las montañas nevadas de la Cordillera de los Andes, o atravesar el océano Pacífico como buzos solitarios asfixiados, convertirse en ríos silentes, lagos, desiertos, y tan urbana como nosotros mismos, ciudadanos del Tercer Mundo y del siglo XXI, un cristal de acero inoxidable. De origen español (castellano), anglosajón y francés, alemán y de los inolvidables e imperdibles clásicos griegos, la poesía chilena busca su propio centro y se seguirá contaminando a sí misma, como todo lenguaje que aspira a ser verdadero, único, significar y comunicar.
Chile, una pobre capitanía al sur del Virreynato del Perú, país desértico, salino, marítimo, volcánico, de ricos y de productivos valles, con una geografía desmembrada y deslumbrante, lo primero que exportó fue su poesía, más que los vinos, y fue reconocido durante años por sus dos poetas laureados con el Nobel: Mistral y Neruda. No es una frase chauvinista, sino real. Después del 11 de septiembre de 1973, Chile exportó, deportó, poetas. Hoy algunos viven aún en Estados Unidos, México, Francia, Canadá, Suecia, Australia, Argentina, Panamá, entre otros lugares, donde vuelve a renacer una y otra vez la poesía.
Treinta y seis poetas integran la primera parte del libro, con su sal y pimienta, pequeña historia, reflejo de su poesía, su tránsito por Chile de alguna manera. Son poetas jugados en la palabra. La poesía es una obsesión dentro de la escritura y eso lo vi y viví, conversando con Lihn, Millán, Parra. La poesía se hace todos los días, no hay poeta de ocasión ni dominical. Es esencial el humor, la ironía en el retrato de cada uno de los poetas, porque se trata de ingredientes con tradición en la vida cotidiana de Chile y de sus propios poetas.
Bajo el título “Vienen a robar el fuego”, dedicado a los que vienen llegando a la mesa de la poesía con sus manos untadas de espanto / pájaros / sueños locos / insomnes en la página en blanco. “Los días personales” forman un tercer capítulo de esta historia poética, con un extenso poema donde el autor se ubica y relata los acontecimientos después del 11 de septiembre de 1973. Los que se van, el que se queda: la primavera se acerca para ser degollada. Sigue la historia su curso en el zig zag volátil y sangriento de aquellos días y el poeta se pregunta: ¿La memoria del silencio es eterna? “Epitafio” es el siguiente paso de un carrusel cuyo trasfondo es la poesía de Chile, los días en que la República se fue barranco abajo, pero también un reconocimiento a poetas míticos desaparecidos prematuramente y que si bien forman parte del gran abanico y panorama de la poesía chilena, pudieron ser protagonistas que habrían enriquecido aun más la lírica nacional y del habla castellana. La poesía puso sus muertos antes y después de los tiempos. El “Corolario” de este viaje, reafirma que Los poetas de Chile nacen bajo las piedras en el siglo XX y retoma a los grandes volcanes, pero también fueron magos de pueblo chico / duendes de baquelita / adanes tal vez / porque desnudaron la palabra. Artesanos / fueron quizás / simples organilleros / con sus bombos / y platillos provincianos. El país ya había sido fundado por La Araucana.
El “Epílogo” que ocupa un lugar antes del fin de este libro, es un homenaje al editor argentino Armando Menedín, por esa maravillosa colección de poetas El viento en la llama, que dejó como legado a la poesía chilena, fin del mundo, donde vino a arrastrar su propio poncho la palabra. “Post Chile”, esa sección del poemario se inicia con un poema intitulado “Pregúntale al polvo”. No me crean / no me crean el Tata está vivo, así inicia ese bautismal, fantasmal, infernal poema sobre el “inmortal”, innombrable personaje que fracturó hasta el día de hoy la sociedad chilena. “Santiago del Nuevo Extremo” forma parte de este capítulo, pero sobre todo de la fundación de nuestros primeros pasos. La ciudad fue techo, sueño, santo y seña de la realidad. No más allá de la montaña, no más acá de uno mismo. “Santiago no existe. Es una historia muy larga atravesada en el sur. Un río mendigo y la montaña que hace marco del paisaje. Todo lo demás fue un tiempo para el miedo...”. Se suceden cinco viñetas sobre Chile, Santiago, Neruda y Pinochet, todas en cien palabras, un gesto de la memoria. “En defensa de la poesía” es el título de un poema de una sección que preside una serie de homenajes a poetas chilenos. Flama o flauta, los ratones hacen fiesta, con las palabras de la tribu. Los homenajes tienen todo lo de personal que deben tener y estos poemas no son una excepción, ni pretenden serlo. Homenajes referidos también a la poesía. Hágase el verso y la luz se hizo, Parra no deja descansar / a los dioses en su Olimpo. Sobre sus cenizas se construirá la nueva poesía. El poema respira libre / el aire / que la página en blanco / le concede / al lector. El gusano de la poesía sigue tejiendo el poema. Finalmente, el libro se cierra con “El lado oscuro”. Poesía, poesía y Los poetas de Chile concluyen con elpoema “Mi historia”, de quien escribió el libro.
Las solapas muchas veces hablan. La de la izquierda, subraya que Los poetas de Chile “es un libro sin entrada, ni salida”. La solapa derecha aclara que es un pulso con las lecturas pasadas y futuras, Santiago, los días personales, con los que no conoce el poeta y vienen. La poesía es lo que llevamos puesto, un cuerpo contaminado.
PD. La edición, bellamente impresa, se debe al esmero y dedicación del diseñador y fotógrafo colombiano Hernán Santos.
http://rolandogabrielli.blogspot.com/
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Por lobogabriel - 16 de Marzo, 2008, 9:45, Categoría: librocomentarios
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almandrade: MALABARISMO DAS PEDRAS - por Alexandre Bonafim
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Almandrade - poemas
Data de lançamento: 30 de novembro,
quando haverá um sarau na choperia do SESC Pompéia, às 19 horas
São Paulo - Sp.
Os malabarismos de uma consciência intensamente lírica
A poesia de Almandrade faz-se, antes de tudo, daqueles temas essenciais da condição humana, tão preciosos para os homens do nosso tempo, distanciados da razão de existir. Uma perplexidade em constante estado de nascimento acorda, aos olhos do leitor, uma realidade múltipla e absurda. Ao lermos os textos do poeta baiano, deparamo-nos com a densidade do real e com todos os seus limites e frustrações: " cidade perplexa/ embalagem hostil/ inútil divertimento". O eu lírico dos poemas de Almandrade gasta-se nas arestas do mundo, rasga-se nos ângulos dessa realidade limitada, em um viver de raríssimas possibilidades de salvação ou transcendência (encontradas, como veremos a seguir, apenas no erotismo e na epifania da palavra lírica): "O andarilho inocente/ repete o caminho/ sem encontrar/ uma saída". Esse esgotamento das possibilidades do real lembra-nos dos angustiosos labirintos Kafkianos, em que todas as direções nos encaminham, na verdade, para lugar nenhum. O mesmo clima de abafamento, de aprisionamento, entrevisto na ficção de Kafka, pode ser percebido nesses poemas de agudeza existencial. Drummondiano, sem deixar de possuir uma voz própria e peculiar, Almandrade recria, portanto, aquele clima claustrofóbico da poesia do autor itabirano, tão bem expresso pela persona inventada por Drummond, ou seja, o seu famoso José.
Essa é uma poesia que, antes de instaurar a segurança, desalenta-nos com as incertezas, com as dúvidas. Já na antiguidade, Sócrates alardeava a importância do questionamento, em detrimento das respostas. Pois bem, na poesia de Almandrade, temos a mesma sede de indagação, a mesma escavação feita por perguntas que não se findam, que instauram uma perpétua pesquisa do viver: Pensar é/ abrir portas,/ migrar/ para o desconhecido". Em versos sucintos, verdadeiras farpas de auto-iluminação, o poeta de Malabarismos de Pedras amplia a potência do signo poético, como se a palavra funcionasse como um verdadeiro golpe a acordar o leitor de sua letargia, de seu sedimentado hábito de simplesmente estar no mundo: "Dormir,/ pode ser uma covardia/ diante das circunstâncias/ e suas incertezas". Essa vigília em perene estado de exacerbação, funciona, portanto, como um farol a desmascarar as farsas dessa nossa realidade tão estigmatizada pela mídia e pela ideologia do consumo. Ao lermos Almandrade, sublinhamos, em nosso âmago, a força da consciência e a sua capacidade de detonar as verdades estereotipadas de nossa era pós-moderna.
Essa mesma consciência, vibrante, intensa, também vasculha a própria fuga do tempo, e a revela, sem nos poupar e sem nos iludir: " a vida quando vazia/ é um acúmulo de rugas". Somos seres irremediavelmente efêmeros e passageiros e, diante dessa situação existencial, resta-nos somente a epifania da própria poesia, teia a nos interligar a um eterno agora (apenas retido pela memória), momento pulsante, orgiástico e, por isso, intensamente vivo mesmo em face da dissolução do existir: " as coisas retidas na memória/ acariciam a eternidade". É dessa revelação da palavra, feita de som e fúria, que nasce um doce erotismo, um terno desvelo pelo corpo feminino: "Em silêncio/ a intimidade feminina/ acende o mistério/ que faz lembrar/ o aroma dos devaneios/ que transporta/ o fim da tarde". Dessa forma, diante das amarras impostas pelo destino e pela realidade, nasce a iluminação do desejo, energia a latejar o corpo, a incendiar a graça de ser: " Nem mesmo/ a musicalidade dos pelos/ é maior que o apelo/ da cicatriz do nascimento".
A poesia de Almandrade, portanto, recorda-nos o mito de Sísifo. O homem contemporâneo, acossado, muitas vezes, pelo vazio e pela alienação, típicos em um tempo de consumismo desenfreado, está condenado a rolar, em infinitas vezes, uma pedra ao topo de um monte. Todavia, resta a esse homem, ao descer, de mãos vazias, a mesma colina, a visão pródiga de um mar, feito de intenso azul, prazer e glória a saciar-nos com o milagre da poesia: " Agora é dia, o sol queima a letra".
Alexandre Bonafim
(Nasceu em Belo Horizonte. É mestre em literatura brasileira, poeta e professor universitário)
A RAZÃO EM COMA
Pobres bibliotecas vazias
sem títulos e sem Borges,
O tempo, indiferente
ao jogo dos relógios,
não é mais dos livros.
O saber é um desconforto
de uma civilização
que vive ao redor do imediato
e humilha a memória.
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Por lobogabriel - 13 de Marzo, 2008, 17:24, Categoría: librocomentarios
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Luis María Martínez por Delfina Acosta - Paraguay
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Esperar la tormenta
El poeta paraguayo Luis María Martínez se ha caracterizado siempre, o casi siempre, por un radical sentido de protesta ante los regímenes opresores. Es un vate que hace buena letra dentro de lo que da en llamarse poesía social.
En su libro de reciente aparición Esperar la tormenta (editorial Arandurã), sus versos denuncian al imperialismo norteamericano, a los grandes traficantes de droga, a los explotadores de los proletarios, que viven o mueren (da lo mismo) dentro de una descolorida cotidianidad; a los que violan la Constitución Nacional, a los “acuerdos” a que llegan los jueces para favorecer a los victimarios del pueblo.
Cuando el clima está denso, y la presión atmosférica sube a niveles rojos, y animales, plantas y seres humanos sienten una especie de alteración de los sentidos, de transformación de los ánimos, es porque el cielo se halla presto para liberar sus cerraduras y dejar caer goterones de lluvia.
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Así también, cuando el país entra en una fermentación final, y los inmorales y los tramposos hacen su diaria injusticia contra un pueblo en estado de indefensión, es cuando la liberación, el cambio urgente, están por desatarse. A eso llama el autor Esperar la tormenta.
La tormenta es una alegoría. La aguardada manifestación del cielo, o de la naturaleza, representa la sustitución de hombres autoritarios por hombres de convicciones radicales, de visión socialista y de patriotismo.
Los principios políticos y sociales de Luis María Martínez son irreconciliables con el prebendarismo de muchos políticos, que nada más asocian la política con los discursos de tono exagerado en tarimas y tribunas.
El poeta hace un recorrido por las existencias infelices y desnutridas de los niños, los hombres y las mujeres del país.
En su poemario (en el libro puede hallar el lector obras escritas desde el año 2003 hasta el 2005), Luis María Martínez toca la frente del presente, revive el pasado del pueblo paraguayo, hunde su dedo en la Guerra contra la Triple Alianza, y señala los vicios de los corruptos.
Sus versos son subversivos. Sus poemas dan palos al totalitarismo, a la política colonizadora de los Estados Unidos, a los mentirosos y engañadores, pero también apuntan hacia las nubes negras desde donde ha de caer la tormenta.
BREVE RESEÑA DEL AUTOR: Luis María Martínez (Asunción, 1933) tiene un número apreciable de poemarios publicados de los más diversos temas. Le ha inspirado la naturaleza del Paraguay, así como el amor y muchos otros motivos líricos.
Pero por sobre todas las cosas, Luis María Martínez es poeta social de vasta resonancia y trayectoria. Desde su inicial posicionamiento erigió notables clamores contra las opresiones que sufrió el pueblo durante la dictadura derrumbada en 1989.
Lo testimonian sus libros Arder, es la palabra; Desde abajo es el viento; Clarea el firmamento; El muro, El libro de las letanías; País difícil y otros.
tomado de. http://www.abc.com.py/articulos.php?pid=397901&fec=2008-03-09&sec=14
Así también, cuando el país entra en una fermentación final, y los inmorales y los tramposos hacen su diaria injusticia contra un pueblo en estado de indefensión, es cuando la liberación, el cambio urgente, están por desatarse. A eso llama el autor Esperar la tormenta.
La tormenta es una alegoría. La aguardada manifestación del cielo, o de la naturaleza, representa la sustitución de hombres autoritarios por hombres de convicciones radicales, de visión socialista y de patriotismo.
Los principios políticos y sociales de Luis María Martínez son irreconciliables con el prebendarismo de muchos políticos, que nada más asocian la política con los discursos de tono exagerado en tarimas y tribunas.
El poeta hace un recorrido por las existencias infelices y desnutridas de los niños, los hombres y las mujeres del país.
En su poemario (en el libro puede hallar el lector obras escritas desde el año 2003 hasta el 2005), Luis María Martínez toca la frente del presente, revive el pasado del pueblo paraguayo, hunde su dedo en la Guerra contra la Triple Alianza, y señala los vicios de los corruptos.
Sus versos son subversivos. Sus poemas dan palos al totalitarismo, a la política colonizadora de los Estados Unidos, a los mentirosos y engañadores, pero también apuntan hacia las nubes negras desde donde ha de caer la tormenta.
BREVE RESEÑA DEL AUTOR: Luis María Martínez (Asunción, 1933) tiene un número apreciable de poemarios publicados de los más diversos temas. Le ha inspirado la naturaleza del Paraguay, así como el amor y muchos otros motivos líricos.
Pero por sobre todas las cosas, Luis María Martínez es poeta social de vasta resonancia y trayectoria. Desde su inicial posicionamiento erigió notables clamores contra las opresiones que sufrió el pueblo durante la dictadura derrumbada en 1989.
Lo testimonian sus libros Arder, es la palabra; Desde abajo es el viento; Clarea el firmamento; El muro, El libro de las letanías; País difícil y otros.
tomado de. http://www.abc.com.py/articulos.php?pid=397901&fec=2008-03-09&sec=14
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Por lobogabriel - 10 de Marzo, 2008, 9:11, Categoría: librocomentarios
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Las virtudes de Onán, de mario gallardo- por hernan bermudez
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En esta reseña Hernán Antonio Bermúdez examina Las virtudes de Onán (2007), libro de relatos de Mario Gallardo, y, más allá de los juicios acerca de los temas y el estilo, hace un feliz descubrimiento: el de la ciudad de San Pedro Sula como escenario -hasta ahora virgen- para la ficción. Según el crítico, este libro constituye "la primera aproximación a una topografía literaria sampedrana".
"Nada tan efectivo como la violencia rural en el espacio urbano, si se la sabe emplear de modo fulminante y teatral". Roberto Castillo
Hace poco más de un año apareció Las virtudes de Onán, libro que agrupa cinco relatos de Mario Gallardo quien, conocido hasta ahora como autor de las antologías El relato fantástico en Honduras (2002, 2004) y Honduras. Narradores siglo XX (2005), incursiona por primera vez en la narrativa con su propia voz.
Se trata de un libro refrescante donde proliferan los axiomas de la lujuria y el sexo es la única lingua franca. Intensamente erótico, en buena parte de Las virtudes de Onán se asiste a una especie de rapacidad sexual, narrada con desparpajo, como pocas veces se ha visto en la narrativa hondureña. La única comparación posible sería con la desinhibición lúbrica que ha solido desplegar en su obra Horacio Castellanos Moya. Fuera de éste, nuestros mejores narradores, Marcos Carías, Eduardo Bahr, Julio Escoto y el mismo Roberto Castillo, lucen recatados al lado de Mario Gallardo.
Y es que así labora la historia literaria: cada generación subsana los vacíos de sus antecesores (Gallardo es cinco años menor que Castellanos Moya y doce años menor que Roberto Castillo), cada generación –así como cada escritor individual- formula sus propias demandas a la literatura, y posee sus propios apremios expresivos.
Cabe destacar la notable habilidad de Gallardo para insuflarle vida a la composición de sus relatos, tanto en el bosquejo de los personajes como en el tejido de la temática total, pues cada hilo de la trama está entreverado para configurar el repertorio cuentístico del libro (a excepción de "El discreto encanto de la H", más ensayístico –o digresivo- que narrativo).
Las virtudes de Onán es un libro del todo legible y capaz de valerse por sí mismo, y existe merced a la persistencia de una tonalidad y de un estilo. Éste es simplemente el ritmo narrativo que mejor se acopla a la forma en que el autor se imagina la realidad.
Además de su osadía erótica, Gallardo sabe evocar la vibración y atmósfera de San Pedro Sula que, hasta ahora, conserva su virginidad en el plano de la ficción.
El autor es capaz de mostrar la geografía literaria de una ciudad, a veces inventada y a veces real, a ratos generada por una operación memoriosa, a ratos surgida gracias a una elaboración imaginativa.
En efecto, Gallardo ha edificado una primera aproximación a lo que sería una topografía literaria sampedrana, más real que inventada, menos imaginada que existente. Ciudad sitiada por ladrones, hampones y criminales, donde la violencia y el peligro acechan de continuo, y se vive bajo el asedio permanente de la bestialidad. Y, por si fuera poco, espantosamente provinciana, de la que se está tentado de escapar.
Se trata de una prolija empresa estética: la ciudad elaborada, imaginada y evocada por el autor de Las virtudes de Onán emerge como resultado de un empeño en el cual la realidad es fabulada para que, una vez dentro del ámbito de la ficción, lo verosímil y lo inverosímil (o, si se prefiere, lo posible y lo imposible, lo creíble y lo increíble) se encuentren e interactúen en un mismo nivel: el narrativo.
Así, se dan los primeros pasos para configurar un cosmos urbano en el valle de Sula, tan ficticio como realístico, tan cabalmente inventado como perfectamente plausible. Gallardo ha iniciado, pues, la elaboración de una ciudad literaria que, si bien sólo es dable en la imaginación, resulta del todo apta para revelar esa otra que, perturbada, yace a la sombra del Merendón.
San Pedro Sula, la urbe que sirve de escenario para los relatos agrupados en este libro, pareciera destilar una pócima viscosa y turbia que impregna a sus habitantes pero, al mismo tiempo, resulta atractiva pues constituye la única instancia donde la vida cobra sentido para sus moradores. Vale decir, la ciudad conforma al individuo, lo moldea, y no a la inversa: lo habita, es –a su vez- personaje y no mero paisaje.
De allí que Heimito, el protagonista del excelente relato "Noche de samba bárbara" (quizá el mejor junto con el que le da nombre al libro), se lance (previo paso por Copán Ruinas) al tránsito desasosegante de una ciudad que parece estar dispuesta a cumplir una amenaza que apenas se hace explícita, aunque al final Wilmerio, su inminente asesino, "oprime con fuerza el puñal" (p. 48).
Tanto en "Noche de samba bárbara" como en "Las virtudes de Onán" el lector es llevado a sumergirse en el trajín nocturno, bacán y pecaminoso, del trópico absoluto. Al calor de las cervezas "Salvavida", y de los efluvios de la marihuana, la promesa sexual agita los sentidos e incita al aturdimiento, lo que le costará la vida a Heimito, ese austriaco alborotado y gozador. Onán también será sórdidamente liquidado por haber sido testigo involuntario de un acto homosexual protagonizado por un jerarca militar, tras una larga noche bohemia y accidentada, en cuyo transcurso asiste al primer "Miss Honduras Tercer Sexo Belleza Nacional".
Las virtudes de Onán está poblada de guiños a novelas como Tres tristes tigres, de homenajes literarios (a Cortázar y a otros conspicuos miembros del "boom"), de referencias musicales, roqueras, de alusiones al cine, de descalificaciones e improperios. A ratos, el autor no parece contenerse al airear sus "simpatías y diferencias", resuelto a "marcar"su territorio.
Se sabe que cada libro interactúa de manera impredecible con el medio histórico-cultural que le es propio, y los mejores escritores son aquellos que contienen en sus obras una buena parte de la dialéctica de su cultura y de su época. Aldo Busi alude a ello en términos más prosaicos: el escritor es el guardarropas del teatrillo de su tiempo.
En ese sentido, Las virtudes de Onán es un libro clave para entender las entrevisiones de una nueva generación literaria hondureña. No se trata, aclaremos, de un documento sobre un momento determinado ni la manifestación de un cierto género o programa. Se trata, ante todo, de la expresión única de la visión individual de su autor, cuyo brío y audacia sobresale en la "noche de Walpurgis" tanto de Heimito como de Onán (ese alter-ego del narrador), en la que toda apariencia de orden resulta, a la postre, demolida.
Hay pocas fallas en esta obra: es inevitable mencionar expresiones flojas como "viajar hacia el pezón y retorcerlo con pérfida dulzura" (p. 20); "(el) vacío intergaláctico de su estómago" (p. 35), o "para un detestable y adorable vago como yo" (p. 60).
Debo igualmente admitir que las alusiones a Horacio Castellanos Moya en la página 75 me desconciertan, habida cuenta de la reciente tentativa de adjudicarle el premio nacional de literatura, y de los argumentos válidos esgrimidos por Rodolfo Pastor Fasquelle al respecto, que no es del caso reiterar.
Nada de lo anterior opaca el valor de un libro herético, provocador, de meritoria valentía y de una solidez incontrastable. Las dotes de narrador de Mario Gallardo le auguran una prometedora carrera literaria.
Quito, 6 de marzo del 2008
envio giovanny rodriguez
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Por lobogabriel - 9 de Marzo, 2008, 18:01, Categoría: librocomentarios
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"El Bosque del Tiempo": Juan Ruiz de Torres
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Por Hernando Guerra
Tres condiciones animan el propósito de El Bosque del tiempo, el más reciente poemario del poeta, crítico, ensayista y promotor cultural español Juan Ruiz de Torres.
La primera, de orden estético, es la brevedad. El poeta reinventa la memoria para fundir en ella la palabra mínima. Ha viajado por el espacio interior del lenguaje, ha conocido sus secretos, los ha aprehendido para verterlos luego en el molde del silencio. Especie de alquimia, toda verdadera poesía lo es, la palabra última es esencia, la mínima pero máxima expresión hecha milagro.
La segunda condición la constituye una posición ecológica, ética, en cuanto presupone de manera intrínseca y también expresa, en la economía del lenguaje, la defensa de la naturaleza. Así lo dice al anunciar este libro como su penúltima poética: Pienso que éste será mi último poemario. Después de tantos años de intentarlo por todos los ángulos, cada vez tengo menos claro por qué, para qué seguir escribiéndolos. En mis manos, mis libros antiguos se deshacen. Veo en ellos un derroche inmenso de palabras, de esfuerzo, de papel. Y puntualiza: Si sólo una línea será recordada de algún poema nuestro, busquemos con ahínco esa línea y olvidemos el resto. Los bosques lo agradecerán.
El tercer elemento de esta poesía esencial es su raigambre metafísica. A lo corto y breve de sus textos podemos observar una formulación filosófica, insinuación existencial tocada levemente de ironía que se trastoca, que se desdobla:
El poema breve, la tanka, el haiku y el dístico, son las formas del decir poético de Juan Ruiz de Torres. Como el Mexicano Juan José tablada, encontró en el haiku la polisemia, esa infinitud de significación apretada en tres versos de diecisiete sílabas, de métrica singular y enlazada espiritualmente a la filosofía Zen. El poeta se vale de esta forma, la cultiva, pero decide ir más lejos en la contención del lenguaje. Le apuesta a la composición de sólo dos versos: el dístico. El Bosque del Tiempo se ocupa en más de la mitad de su paginado a referenciar un recorrido por la belleza y profundidad de sus dísticos, que arranca desde el poemario Crisantemos de 1982; entra por Las trece puertas del silencio de 1984; nos lleva por los Paseos de Nygade de 1989; pasa por El Jardín de las Horas de 1993; nos enseña el País con islas de 2002, para llegar a Ojos del Agua, publicado en 2005:
¿Acaso reirás
en la hora sangrienta de la guerra?
(De Crisantemos)
Hay una esquina infame en el futuro
donde el dolor acecha.
(De Las Trece Puertas del silencio)
Llega el triunfo, al fin,
cuando la edad lo sabe innecesario.
(De El Jardín de las horas)
A las flores caídas
no acuden las abejas
(De País con islas)
Mira esa incierta luminaria
al final del camino.
(De ojos de agua)
El Bosque del Tiempo, exaltación de la palabra mínima en la obra fundamental de Juan Ruiz de Torres, constituye una clara y bella forma de hallazgo espiritual, de trascendencia a través del lenguaje poético limpio, mesurado y mensurado. Es un retorno al origen, a la esencia, válido y necesario en un mundo cada vez más retórico y estridente:
Un siglo de silencio:
breve respuesta a la palabra necia.
(El Bosque del tiempo, Poesía Mínima completa. Juan Ruiz de Torres
Editorial Corona del Sur, Málaga, España)
tomado de:
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Por lobogabriel - 28 de Febrero, 2008, 16:35, Categoría: librocomentarios
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enrique cirules, la saga de la gloria city
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EN LA 17 FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE LA HABANA, La Editorial GENTE NUEVA, en su colección Juvenil, lanzò la novela LA SAGA DE LA GLORIA CITY, del escritor Enrique Cirules.
Editor: Esteban Llorach Ramos. Premio Nacional de Edición 2006.
Con una extensión de 136 páginas y una colección de fotos de época Enrique Cirules nos sumerge en las aventuras, encantos, desafíos y amores de una norteamericana, hija del aventurero Zack Nielsen, con un joven cubano descendiente de mambí.
Se trata de una historia que el escritor escuchó durante su estancia en el valle de Cubitas, contada por William Stokes, el último de los norteamericanos de La Gloria City. Un personaje que de manera fascinante, en el libro CONVERSACION CON EL ULTIMO NORTEAMERICANO, nos narra el auge y la destrucción de una ciudad de norteamericanos, fundada en el norte de Camagüey, Cuba, a fines de 1899.
Leyenda que el autor de El imperio de La Habana tomó para su escritura. Mítica historia cuyas raíces se entretejen desde los bosques de la sierra de Cubitas a los paradisiacos parajes de la costanera de Romano.
LA SAGA DE LA GLORIA CITY es esencialmente un novela de amor, entre Amy y Nelico, el hijo de Juan Ruiz, un mambí cuyo destino estuvo marcado por la desdicha; pero es también una novela de aventuras, en el entorno del Camagüey, en una época de rebeldías, alzamientos, guerras y desmanes que caracterizaron a las dos primeras décadas del siglo XX cubano.
Por las páginas de LA SAGA DE LA GLORIA CITY transcurren personajes que ya el autor de HEMINGWAY EN LA CAYERIA DE ROMANO ha utilizado para conformar otros textos suyos: Towle Bibijagua, Fred Synge, el negro Beto Soto, y está la taberna de McGarry, y el negro Red y Charles Budford, y el viejo Richmond, Julliete y Zack Nielsen, testigos del universo temático a que Enrique Cirules nos tiene acostumbrados.
LA SAGA DE LA GLORIA CITY es una novela que posee el encanto y la fascinación de esas míticas leyendas del fabuloso entorno de la región agramontina.
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Por lobogabriel - 26 de Febrero, 2008, 18:36, Categoría: librocomentarios
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